domingo, 12 de abril de 2015

b-3 Entrada principal o de los Leones

   Aún a riesgo de resultar pesado recordaré en cada una de las entradas referidas a las diferentes zonas del parque lo siguiente:

   Para comprender bien lo que aquí analizaré es recomendable ver las entradas del blog en donde presento unos mapas del parque, así como el resto de entradas en que he ido desgranando cada rincón del mismo.

   El visitante sigue rodeando el parque, viendo, a través de la verja, varios de sus tesoros. Unos pocos metros después de la Casa Taquilla verá el lugar por el que podrá entrar, la entrada principal, la entrada de los leones.


(Parte 4) Entrada principal o de los Leones

Fotografía de la entrada de los Leones de Loty (años 20-30)
(Fuente: todocolección.net)


La entrada principal

   La entrada principal al Pasatiempo se abre en la verja que daba al camino del Carregal. El conjunto se desarrolla en torno a un claro eje de simetría, la verja, el muro que sirve de base a ésta y las bases sobre las que descansan los leones forman una semicircunferencia que da al grupo su característica forma. La puerta está formada por dos hojas que se abisagran en dos falsas columnas. éstas disponen en sus esquinas de cuatro pequeñas columnas unidas por una celosía. El diseño de esta celosía y de la puerta es semejante al de la verja.


Postal 1.-Finca <<El Pasatiempo>> Entrada Principal o de los Leones


Los leones

   En 1899 los hermanos García Naveira, Juan y Jesús, viajaron por Europa. Fueron acompañados por su amigo Rogelio Borondo, quien escribió en el libro “Memorias de un viaje improvisado” un diario del viaje.
   Ya comentamos en una entrada anterior que Juan y Jesús aprovecharon sus viajes para traer ideas y materiales para el Pasatiempo, pues bien, de una de las paradas de este viaje, Roma, “traerían” en sus mentes a los leones de la entrada principal.
En la Basílica de San Pedro del Vaticano observaron dos leones a los pies de la tumba del papa Clemente XIII.

   Los dos leones forman parte del monumento funerario del Papa Clemente XIII (cuyo pontificado fue de 1758 a 1769. Es obra del escultor italiano Antonio Cánova, uno de los máximos exponentes de la escultura neoclásica de la época y está realizada en mármol de Carrara. (Fuente: blog consentidoscomunes)

   Basándose en esos leones, pero con un tamaño mayor según nos dice “<<O Pasatiempo>> O Capricho dun Indiano”, se realizaron, también en mármol de Carrara, los leones que flanqueaban la entrada principal del Pasatiempo. Echaremos mano de la simbología de los leones para entender algo mejor el significado de esta obra.
   El león es un magnífico guardián, sus colmillos y su cabellera le dan un aspecto fiero e intimidador, su ubicación en una puerta sirve para que realicen su misión de guarda. Flanqueando dicha puerta, uno a cada lado, obligan al visitante a pasar entre las cabezas de ambos leones. No cabe duda del impacto conseguido en el inicio de la visita al parque.

   Son muchos los famosos leones que custodian una entrada, todos pensamos seguramente en el Congreso de los Diputados. Quizá la más famosa presencia de leones en una puerta sea la de la foto, la Puerta de los Leones, en Micenas. (Fuente: wikipedia)

   Muchas réplicas de los leones de la tumba del Papa Clemente XIII llenan parques, fachadas y cementerios de varios rincones del mundo. En otra entrada vemos una pequeña muestra de esos "hermanos" de los leones del Pasatiempo, además podréis conocer algo más sobre esa antigua y discutible reclamación realizada sobre las esculturas de los leones (VER ENTRADA). 

   Pero sigamos con la idea que viajó de la Ciudad Eterna a Betanzos. Juan encargó a un escultor italiano una réplica de los leones para llevar a su finca. 
   Suelen atribuirse la autoría de los leones del Pasatiempo a Pompeo Marchesi, discípulo de Cánova, pero es imposible ya que falleció en 1858. 
   Transportarlos desde Italia fue una tarea complicada. Desembarcaron en el puerto de A Coruña y, debido al enorme peso de las esculturas, fue necesario reforzar la estructura del puente del Carregal por donde cruzaron hacía el Pasatiempo.
   Una vez llegados a su destino, los leones se colocaron a la entrada de la finca “El Pasatiempo”. Descansaban sobre dos pedestales curvos adornados con azulejos (este recurso embellecedor aparecerá en más lugares del parque).



 
Diferentes vistas de la puerta de los Leones sacadas de las postales del Pasatiempo.


¿Queda algo de la "entrada de los Leones"?

   Tras la guerra civil el Pasatiempo comenzó su debacle. El parque fue adoptando el aspecto bohemio y ruinoso que lo acompañó durante años (ver fotos). Algunos de sus rincones vivieron los primeros juegos, aventuras e incluso relaciones sexuales de muchos betanceiros. Otros, por desgracias, sufrieron actos vandálicos e incluso sirvieron de campo de tiro. Lugares como el León Colosal y los leones de la entrada, sirvieron para inmortalizar fotos de grupos de amigos, visitantes o curiosos. En muchas de ellas queda patente el mal estado de conservación en que estaba el parque.


   Los leones en el año 1968, poco antes de abandonar el parque. 
   (Fuente: Exposición "Historia de Betanzos en fotografías" de Ton Pena y Moncho Presedo)


Década de los años cincuenta del siglo XX. Sobre él Agustín Vázquez Maceiras, Manuel Chato Rodríguez y Carlos Álvarez López. Fotografía de Alfredo Dopico Pérez.

   Lo caro y complicado de conservar los leones o la verja y puerta principal, ayudaron a que finalmente fueran vendidos. Personalmente, y en base al lamentable aspecto que se ve en las fotos, creo que dichos elementos quizá hayan pervivido gracias a su "huida" del parque. De haber sido propiedad pública otro gallo cantaría, pero, en mi opinión, exigir a un particular que mantenga el Pasatiempo como en sus orígenes, sin ni tan siquiera mediar ningún tipo de protección patrimonial de por medio sería actuar de un modo injusto.


   En la misma época el Santuario de Covadonga (Asturias), de la mano del arquitecto Luis Menéndez Pidal, encaraba la reconstrucción de la Santa Cueva y el comienzo de otras obras. A comienzos de los sesenta y tras el derribo de las antiguas casas de los canónigos, el Santuario sufrió su última gran transformación. Se construyeron nuevas viviendas y se amplió la explanada de la basílica, los proyectos irían firmados por el arquitecto Javier García Lomas.
   El arquitecto Federico Aparici y Soriano, arquitecto de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga (1877-1901) había diseñado dos grandes pilones de piedra que se desplazaron hasta “El Repelao” a finales de los años sesenta. En su lugar, tras las gestiones llevadas a cabo por Javier García Lomas y según consta en la parte posterior de unas fotografías enviadas al citado arquitecto por el aparejador coruñés, José Manuel Pérez Mosquera, se colocarían los leones del Pasatiempo.    Nos dice la revista local “Luces del Auseva” de marzo-abril de 1970, “que los leones han sido adquiridos por 500.000 Ptas.”. Poco tiempo después fueron trasladados en un camión hasta Covadonga donde, con la ayuda de una grúa, fueron ubicados en ambos márgenes de la carretera a la entrada del santuario, contribuyendo de esta forma a embellecer el precioso entorno de la Santa Cueva.

   Extraemos las siguientes líneas de un interesante artículo del Cronista oficial de Betanzos que explican un poco más cómo fueron a parar los leones a Covadonga y porque no se quedaron en el Pasatiempo:
 Debido a la falta de recursos en la Depositaría municipal, penuria endémica que padecería la ciudad de Betanzos a lo largo y ancho de su Historia, el ayuntamiento no podría adquirir los dos leones que custodiaban la entrada principal del Pasatiempo, según va dicho, puestos a la venta a mediados de los años sesenta por don Juan Jesús García Iribarne, hijo del fundador. El precio fijado de medio millón de pesetas por ambas piezas, de excepcional factura italiana realizadas en mármol de Carrara y reproducción a mayor tamaño de los existentes en el mausoleo del Papa Clemente XIII, original del escultor Antonio Cánova, se los llevarían para el santuario de Covadonga donde actualmente se encuentran.
  Con anterioridad a la formalización de la venta, habíamos hablado con don Juan Jesús García Iribarne, quien frecuentaba nuestra casa por su amistad con nuestro abuelo don Raimundo Núñez Colomer y su hermano don Ignacio, e igualmente con el mencionado alcalde, con el fin de frenar la venta e intentar que no salieran de nuestra ciudad, todo fue en vano, lamentablemente y según va dicho ambas piezas acabarían en Asturias. 






   Las dos estructuras que sirvieron de apoyo a los leones quedaron en pie durante años, ya vacías y carentes de uso, sirviendo, simplemente, de recordatorio del pasado.



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